Super90s enciende Barcelona en una noche de pura nostalgia

Super90s enciende Barcelona en una noche de pura nostalgia

Super90s invade Barcelona: la gran fiesta noventera del año.

El Super90s Festival arrancó mucho antes de que sonara la primera base rítmica. A las puertas de La Farga de L’Hospitalet, desde primeras horas de la tarde, ya se intuía que no sería un evento convencional. Grupos de asistentes caracterizados con estética noventera —chándales brillantes, gafas de colores imposibles, riñoneras cruzadas— convertían la entrada en una antesala performativa. No era solo un público: era parte activa del espectáculo.

Entre beats y sintetizadores, convivían máquinas recreativas, pinballs y autos de choque, generando ese contraste perfecto entre rave y verbena.

En otro rincón, personajes de Star Wars —stormtroopers, jedis y compañía— paseaban entre el público, añadiendo una capa pop que encajaba sorprendentemente bien con la estética noventera

Desde las 17:00, con la apertura de puertas, el recinto empezó a transformarse en una cápsula del tiempo. El público —mayoritariamente de más de 40 años— llegaba con ganas de reencontrarse con su pasado, algunos incluso caracterizados con looks noventeros: chándales de colores imposibles, gafas de sol diminutas y camisetas que parecían rescatadas directamente de 1995.

A las 18:00 en punto, el DJ Pep Sánchez (Digital Hits) fue el encargado de encender la mecha.

Su sesión inicial marcó el tono de la jornada: una selección certera de eurodance, mákina y pop electrónico que no tardó en poner a bailar a los primeros asistentes. A partir de ahí, la noche fue un crescendo constante. 

El cartel reunió a nombres que definieron una era: New Limit, Viceversa, Paco Pil, Whigfield o Status & Sator (anunciados como Status & ORORO), entre otros.

Las actuaciones en directo fueron celebradas como auténticos himnos generacionales. No importaba si la voz había cambiado o si el tiempo había pasado: cada estribillo era coreado con una mezcla de euforia y nostalgia.

La sesión se alargó hasta pasada la 1:00 de la madrugada, manteniendo una intensidad difícil de sostener durante tantas horas.

Y aun así, nadie parecía tener prisa por irse. Barcelona, por una noche, no miró hacia adelante, sino hacia atrás… y lo hizo bailando.


Crónica: EventsMusicBcn

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