Manolo García emociona a Barcelona con un viaje musical entre estrenos y clásicos EventsMusicBCN 5 diciembre, 2025 Últimas novedades Barcelona se reconoció a sí misma anoche en la voz de Manolo García. El cantante barcelonés desembarcó en el Festival Suite con la gira “Drapaires poligoneros”, presentando además su debut en solitario, Arena en los bolsillos, en un Auditori del Fòrum lleno y expectante. El reencuentro fue cálido: un público transversal, entre veteranos devotos y nuevas hornadas, abrazó una velada en la que García volvió a demostrar que su repertorio —y su sensibilidad— siguen siendo territorio emocional compartido. Desde el arranque, quedó claro que el concierto no sería un simple ejercicio de nostalgia. Las nuevas canciones, como “Fuego fatuo” o “Lustre o lumbre”, desplegaron contornos delicados y esa poética intransferible que le caracteriza. García cantó como quien tantea el misterio con la punta de los dedos, hilvanando metáforas, paisajes interiores y un grito íntimo —a veces apenas susurrado— que buscaba complicidad. Hubo emoción contenida, y también ese fraseo quebrado que tanto gusta a sus seguidores. “Hace falta prender luz donde no llega nadie”, dejó caer antes de “Lustre o lumbre”, arrancando un aplauso cómplice en la sala. Su banda, solvente y orgánica, sostuvo el viaje con arreglos cuidados, entre guitarras mediterráneas, pulsos rockeros y aromas latinos. La puesta en escena, sobria y funcional, cedió protagonismo a la voz y al relato, arropados por una iluminación cálida que subrayaba el tono íntimo de la propuesta. El tramo central del concierto intensificó la comunión con un público que coreaba estribillos, se levantaba entre temas y celebraba cada pausa reflexiva del artista. “Parece que hace mil años que nos conocemos”, bromeó García, arrancando sonrisas entre la platea. El largo bis fue, quizá, el territorio donde afloró con más claridad el Manolo García narrador de vidas, rescoldos y recuerdos. Allí repescó clásicos de otros discos, como “Nunca el tiempo es perdido”, recibido como un himno por una audiencia entregada. Y cuando parecía que la noche se dirigía hacia una despedida contemplativa, llegó el giro festivo: el cantante se puso ranchero con “Volver, volver” y “El rey”, homenajeando a la canción mexicana con desenfado y teatralidad, entre palmas, coros espontáneos y esa mezcla de humor y melancolía que tan bien habita su universo. Al salir, una espectadora resumía el sentir general: “Ha sido como volver a casa, pero con ventanas nuevas”. Era una definición precisa de lo que ocurrió: Manolo García se mostró fiel a sí mismo, pero también dispuesto a seguir explorando caminos. Su presente creativo, lejos de acomodarse en el legado, lo ensancha. Y Barcelona, su ciudad, lo celebró con gratitud y voz en alto. Hacer ComentarioSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ