GIRA UN ALUMNO MÁS 2015

Si hay un sentimiento que crece y crece, que no pierde la esperanza, que explota en miles de gargantas y se canta a viva voz es el de los guerreros hacia “El Jefe”. El popular cantante Melendi, en plena gira de Un alumno más está concitando, más que nunca, un acólito ejército, que se deja “los huevos en cada canción”, cantando como locos y levantando los mecheros celebrando lo vivido. Valencia fue escenario este pasado sábado del fervor, de las emociones (también pasiones), de las lealtades, de las complicidades, que el cantautor asturiano genera.

En el Parque de los Viveros se vivió la mayor traca de la noche que enmudeció a los tradicionales castillos artificiales. Pólvora musical, pirotecnia lumínica, proyecciones visuales y fogonazos de talento hicieron vibrar a miles de guerreros –no vamos a decir sólo valencianos porque hasta allí se habían desplazado de todos lados-. Un concierto que quedará grabado en las Cenizas de la eternidad por la cantidad de atributos en los que recrearse, pero por no extenderme, me detendré, esta vez, en las emociones que prende y desprende el de Oviedo.

El concierto comenzó poco después de las diez, y la velada se alargó pasada la media noche. Fueron dos horas y media de comunión y liturgia perfectamente hermandadas con una banda muy bien engrasada y una producción sobresaliente. El trovador callejero de Caminando por la vida, “sin pausas pero sin prisas”, desgranó casi al completo su último trabajo, arrancando con Tú de Elvis y yo de Marilyn, y dejando para casi el final Tocado y Hundido, pasando entre otras por La promesaEl amor es un arte, Septiembre. Disparó su artillería infalible, hits que se han convertido en himnos de colectivo narcotizante como Calle PantomimaComo una velaBarbie de Extrarradio, y que fueron coreados hasta la extenuación. No faltó tampoco su mayor credo Cierra los ojos, una lección de vida que le permite dar consejos. Hay que decir que en esta gira, el Milindri no se queda Con solo una sonrisa, se dedica a platicar con el público. Breves monólogos con dosis de humor que descargan carcajadas. Incitó a la mujer valenciana para poder escucharla exclamar: “¡Oooh!”

Aquí os dejamos las fotos:

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